El meteórico ascenso patrimonial de Manuel Adorni suma un nuevo y oscuro capítulo que vuelve a ponerlo bajo la lupa judicial. Mientras la retórica oficial exige austeridad, los registros de la propiedad inmueble cuentan una historia muy distinta: en noviembre del año pasado, el funcionario nacional adquirió un lujoso y amplísimo departamento en el barrio porteño de Caballito mediante una modalidad de financiamiento que encendió todas las alarmas.
La operación se concretó en un momento político por demás sensible: apenas 14 días después de que Adorni fuera nombrado flamante Jefe de Gabinete de la Nación.
El inmueble en cuestión está ubicado sobre la calle Miró, una de las zonas más cotizadas y exclusivas del barrio. Se trata de una imponente unidad de 199,97 metros cuadrados que incluye cochera.
El monto total de la operación se cerró en USD 230.000. Según trascendió, el matrimonio compuesto por Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, habría abonado una parte en efectivo y financiado el resto. Sin embargo, lo verdaderamente llamativo y sospechoso del caso radica en el instrumento de pago utilizado.
Lejos de los circuitos bancarios tradicionales, la pareja suscribió una hipoteca privada por US$ 200.000 directamente con dos personas físicas. El dato que agrava las sospechas es que estas particulares le otorgaron el crédito a Adorni por un departamento que ellas mismas habían comprado apenas unos meses antes, en abril de 2025.
Esta escandalosa adquisición en Caballito no es un hecho aislado. Se suma a la ya cuestionada compra de otra propiedad en el exclusivo country Indio Cua Golf Club (Exaltación de la Cruz) en noviembre de 2024, registrada a nombre de Angeletti.
Actualmente, el vocero reconvertido en ministro coordinador enfrenta una abierta y compleja investigación en la Justicia Federal por presunto enriquecimiento ilícito, donde el foco principal está puesto en la inexplicable y rápida evolución de sus activos desde que ingresó a la función pública.
Pese al escándalo y las carpetas judiciales que se acumulan, desde el entorno del funcionario intentan minimizar la situación. Adorni insiste en su defensa habitual: asegura que no existe ninguna irregularidad y que sus bienes son el fruto de "25 años de actividad en el sector privado".
Mientras tanto, en los pasillos de la Casa Rosada decidieron blindarlo frente a los rumores de renuncia.
"Adorni no se va, su situación ya no es tema. Está trabajando en la agenda parlamentaria" , juran desde Balcarce 50, intentando tapar el sol con las manos frente a un patrimonio que no para de crecer.