Hoy se cumplen 50 años exactos desde que, un 24 de marzo de 1976, Estados Unidos orquestara y avalara un bestial golpe de Estado militar en la Argentina. Liderado por el genocida Jorge Rafael Videla, este asalto al poder no fue un hecho aislado, sino una pieza fundamental del engranaje del Plan Cóndor de la CIA para toda América Latina.
La historia ha dejado en evidencia que el secretario de Estado norteamericano, el genocida Henry Kissinger, dio las instrucciones precisas a la junta fascista de Videla. El objetivo de fondo era claro: instaurar una dictadura financiera que le otorgara aún más poder y privilegios a los sectores oligárquicos (un modelo de concentración que sus críticos ven replicado en políticas contemporáneas, como las de la actual gestión de Javier Milei) y que beneficiara directamente a los intereses imperialistas en la región.
Para lograr ese plan económico, el método era uno solo: exterminar a toda la oposición y a cualquier persona etiquetada como "subversiva" contra el Estado.
Hoy se cumplen 50 años, desde que un 24 de Marzo de 1976, EEUU organizara un bestial golpe de estado militar en Argentina, dirigido por el genocida dictador Jorge Rafael Videla, un golpe perteneciente al Plan Cóndor de la CIA.
— Daniel Mayakovski (@DaniMayakovski) March 24, 2026
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El modelo represivo impuesto en nuestro país fue de los más sangrientos de todo el Plan Cóndor. La junta fascista persiguió de manera masiva y sistemática a peronistas, comunistas, socialistas, anarquistas, sindicalistas y a cualquier ciudadano que presentara la más mínima oposición al régimen.
Todo este andamiaje del terrorismo de Estado se sostuvo a base de prácticas inhumanas:
Secuestros y desapariciones forzadas.
Tortura masiva y sistemática.
Fusilamientos clandestinos.
La creación de cientos de campos de concentración a lo largo y ancho del país.
El saldo de esta maquinaria de la muerte, operada por la dictadura de Videla con la colaboración de la inteligencia estadounidense, dejó heridas que aún hoy siguen abiertas en la sociedad argentina:
Más de 30.000 personas fueron exterminadas y desaparecidas.
Cerca de 100.000 ciudadanos se vieron obligados a marchar al exilio para salvar sus vidas.
Otras 10.000 personas se convirtieron en prisioneros políticos del régimen.
Aproximadamente 500 bebés, nacidos en cautiverio durante el secuestro de sus madres, fueron robados y apropiados.

Todo este horror, según denuncian diversos organismos y archivos históricos, contó además con la colaboración abierta y la mirada cómplice de las altas cúpulas de la Iglesia Católica.
A medio siglo de esta tragedia, resulta un ejercicio de memoria indispensable recordar una de las mayores paradojas de la historia moderna: al cerebro estratégico del Plan Cóndor, Henry Kissinger —quien junto a la CIA organizó decenas de golpes de Estado por todo el planeta e instauró todo tipo de dictaduras fascistas en Latinoamérica—, el mundo decidió otorgarle el Premio Nobel de la Paz en 1973.