La tensión en Medio Oriente acaba de alcanzar un punto de no retorno. En las últimas horas, las autoridades de Irán confirmaron la devastadora magnitud de la reciente ofensiva militar conjunta llevada a cabo por Estados Unidos e Israel, la cual dejó un saldo de víctimas fatales que sacude a la geopolítica mundial y descabeza por completo a la cúpula del régimen iraní.
Si bien el comunicado oficial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) se centró en anunciar la muerte de su histórico portavoz, Ali-Mohammad Naeini, los reportes confirmaron la caída de las figuras de mayor peso político y militar de la nación.
Entre las víctimas de más alto perfil se encuentran:
Ayatolá Alí Jamenei: Líder supremo de Irán.
Alí Lariyani: Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
Aziz Nasirzadé: Ministro de Defensa.
Esmaeil Jatib: Ministro de Inteligencia.
Diversos altos mandos de las Fuerzas Armadas y organismos de seguridad.
A través de la cadena de televisión pública iraní IRIB, el régimen destacó el trabajo de Naeini durante más de cuatro décadas en la "protección de la Revolución Islámica".
El comunicado oficial lo describió como "un general valiente y sincero", advirtiendo que sus ideas “guiarán a la Guardia Revolucionaria y sus oficiales en la guerra psicológica contra las potencias arrogantes”. En un claro mensaje a Occidente, las autoridades militares prometieron públicamente "continuar su camino de perseverancia en la lucha contra los terroristas".
El balance general de la tragedia varía drásticamente según la fuente que se consulte. Mientras que el último recuento oficial del gobierno iraní reconoce más de 1.200 muertos producto de los intensos bombardeos, los organismos internacionales manejan números mucho más oscuros.
La organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran (con sede en Estados Unidos) elevó esa alarmante cifra a más de 3.000 fallecidos, advirtiendo que la inmensa mayoría de las víctimas mortales son civiles que quedaron atrapados en la zona de conflicto.