El valor de los combustibles parece no encontrar un techo y el impacto se siente cada vez más fuerte a la hora de llenar el tanque. Desde principios de marzo, las petroleras vienen aplicando subas constantes que acumulan incrementos de entre un 8% y un 10%, dependiendo de la bandera y la zona del país.
El propio presidente de YPF, Horacio Marín, ya había anticipado esta cruda realidad días atrás con una frase contundente: "Si tenés que cargar nafta mañana, cargá hoy".
Para evitar el impacto visual y social de un salto brusco en los surtidores, las empresas están aplicando lo que en el sector se conoce como "micro pricing": pequeños aumentos diarios que sostienen la tendencia alcista sin pausas.
Actualmente, los precios en surtidor ya reflejan esta realidad:
Nafta Súper: superó la barrera de los $1.800 por litro.
Nafta Premium y Diésel Premium: ya se ubican por encima de los $2.000 por litro.
El principal factor que explica esta disparada es externo. El precio del barril Brent (la referencia internacional para Argentina) alcanzó los u$s100, lo que representa una brutal suba del 54% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. Al eliminarse el "barril criollo", los precios locales quedaron atados directamente a los vaivenes del mercado global.
Esta política de sinceramiento de precios, sumada a la altísima carga impositiva local (cerca del 30% en impuestos nacionales, más las tasas provinciales y municipales), generó un dato alarmante: Argentina quedó entre los países con la nafta más cara de América.
El litro a nivel local ya alcanza los u$s1,295, superando el promedio de Estados Unidos (donde ronda el dólar y la carga de impuestos es de apenas el 15% o 20%).
Los más caros de la región (por litro):
Uruguay: u$s1,911
México: u$s1,457
Chile: u$s1,361
Nicaragua: u$s1,334
Argentina: u$s1,295
Por el contrario, países vecinos como Brasil (u$s1,198) y Colombia (u$s1,056) muestran valores mucho más competitivos, lo que genera una enorme desventaja para los costos logísticos y productivos de nuestro país.
Lamentablemente, las perspectivas no son alentadoras para los conductores. Fuentes del sector energético advierten que el precio local aún se encuentra "retrasado" respecto a la paridad de exportación. Si el barril Brent se consolida en los u$s100, se proyectan nuevas subas que podrían llevar el litro de nafta súper a los $2.200.
Para intentar contener el impacto interno, el Gobierno nacional decidió elevar recientemente las retenciones al petróleo convencional del 3,36% al 8%, buscando desincentivar las exportaciones y asegurar un abastecimiento interno ligeramente más barato.