Bajo un clima de profundo dolor y máxima expectativa, este miércoles se puso en marcha el juicio oral y público por el femicidio de la joven necochense Magalí Vera. El proceso, que busca determinar la responsabilidad penal de su expareja y único imputado, Javier Cerfoglio, comenzó con una jornada cargada de testimonios determinantes y un momento de extrema tensión.
Durante la primera audiencia en el Tribunal Criminal N° 1, prestaron declaración los integrantes del círculo íntimo de la víctima: su madre (Stella Maris), su padre (Felipe) y su hermana (Melina).
Fue precisamente durante la declaración de la hermana de Magalí cuando se vivió el primer exabrupto del juicio. Cerfoglio, quien seguía la audiencia de manera remota a través de Microsoft Teams desde la Unidad Penitenciaria de Batán, interrumpió el relato de forma abrupta.
Visiblemente molesto, el imputado acusó a la familia de decir "muchas mentiras" y solicitó retirarse del juicio. El tribunal le concedió el pedido y el acusado se desconectó de la transmisión, negándose a escuchar el resto de las declaraciones.
Uno de los testimonios más esperados fue el de Fernando Vera, hermano de Magalí y excompañero de trabajo de Cerfoglio en la marina mercante, quien hasta hoy se había mantenido en absoluto silencio público. Su relato aportó detalles escalofriantes sobre la madrugada del crimen:
El detonante: Fernando recordó que ambos estaban en una fiesta de casamiento. Cerfoglio estaba "enardecido" y le quiso poner una corbata a otra chica, lo que generó una fuerte discusión con Magalí.
La desaparición: Cerca de las 4 de la madrugada, el hermano notó que la pareja ya no estaba en el salón.
La escalofriante frase: Más tarde, ya en la zona del río donde ocurrió el trágico desenlace, Fernando aseguró haber escuchado al acusado justificarse diciendo: "Todo por una corbata, mirá lo que me hizo hacer tu hermana, me trabó el volante".
Las huellas: Sobre la escena en el río, el hermano fue contundente y descartó la teoría del choque fortuito: "No hay que ser perito para darse cuenta de que eso no había sido un accidente. Las huellas estaban en línea recta".
Por su parte, Dulce Rocío Leguizamón (cuñada de la víctima) sumó evidencia sobre el deterioro del vínculo, revelando mensajes donde Magalí advertía que Cerfoglio estaba "psicológicamente mal" y relatando cómo el acusado solía "compensar" sus episodios de violencia con regalos.
Hacia el final de la jornada, el testimonio de la oficial de Policía que acudió al río terminó por enmudecer a la sala. La uniformada fue quien sacó el cuerpo de Magalí del agua y advirtió, al correrle el cabello, que la víctima presentaba golpes en el lado derecho del rostro.
Sin embargo, lo que más impactó fue su descripción sobre la actitud de Cerfoglio en la escena: "Él lo único que quería era la llave de su casa, nunca lo vi llorar", sentenció. Además, detalló que debieron trasladarlo al hospital porque, en un aparente estado de alteración, "se estaba golpeando la cabeza contra la reja del móvil".
Tras esta intensa primera jornada, el tribunal resolvió pasar a un cuarto intermedio. El juicio, que mantiene en vilo a toda la sociedad necochense, continuará con una extensa lista de testigos el próximo miércoles 25 de marzo y, de ser necesario, se fijó una nueva audiencia para el lunes 30.