En el primer bimestre del año, la inflación de alimentos se mantuvo por encima del nivel general y la carne explicó buena parte de esa dinámica. Los economistas coinciden en que el comportamiento de este producto es clave para definir la evolución del índice de precios, ya que tiene un peso significativo dentro de la canasta de consumo.
De hecho, varias consultoras privadas señalaron que el freno en el aumento de la carne durante los primeros días de marzo ayudó a moderar parcialmente la inflación de alimentos en el inicio del mes, en un contexto en el que otros rubros —como educación o combustibles— mostraron mayores ajustes.
El precio de la carne volvió a quedar en el centro del debate inflacionario. Según datos del INDEC varios de los principales cortes registraron fuertes aumentos entre agosto de 2025 y febrero de 2026, con subas que superan el 50% en algunos casos.
Entre los cortes que releva el organismo, el asado lideró las subas: pasó de $11.004 a $16.852 por kilo, lo que representa un incremento de 53,1% en seis meses. También se destacaron los aumentos en otros cortes muy consumidos por los hogares:
La evolución de la carne es un dato clave para seguir la dinámica de la inflación, ya que se trata de uno de los productos con mayor peso dentro del rubro alimentos en la canasta de consumo de los hogares.