El mundo asiste este sábado a un punto de no retorno en la geopolítica del siglo XXI. En una ofensiva aérea sin precedentes que involucró a más de 200 aviones de combate, Estados Unidos e Israel lograron descabezar al régimen teocrático de Irán, terminando con la vida del ayatolá Alí Jamenei (86), quien gobernaba el país desde 1989.
La Fuerza Aérea israelí calificó la operación como el mayor despliegue de su historia. El ataque no solo buscó eliminar al Líder Supremo en su residencia, sino que tuvo como objetivo estratégico desmantelar la capacidad militar de la nación islámica:
Balance de víctimas: El primer reporte de la Media Luna Roja indica al menos 201 muertos y 747 heridos. Entre los episodios más dramáticos se cuenta el impacto de un proyectil en una escuela femenina en Minab, donde murieron más de 80 niñas.
Alcance geográfico: Los bombardeos golpearon 24 de las 31 provincias iraníes, destruyendo sistemas de misiles, defensas antiaéreas e instalaciones vinculadas al programa nuclear en Tabriz y otras regiones clave.
Desde sus redes sociales, Donald Trump celebró el éxito de la operación. "Esto es justicia no solo para el pueblo iraní, sino para todos los estadounidenses asesinados por Jamenei y su banda de matones" escribió, instando al pueblo iraní a "recuperar su país".
Por su parte, Benjamín Netanyahu aseguró que el plan para destruir a Israel "ha dejado de existir" junto con el tirano. Ambos líderes advirtieron que los ataques continuarán hasta degradar por completo las capacidades de Teherán.
La televisión oficial iraní confirmó el deceso de Jamenei, mientras el presidente Masud Pezeshkian juró que el asesinato "no quedará sin respuesta". La represalia comenzó apenas horas después:
Ataques a bases: La Guardia Revolucionaria lanzó drones y misiles contra bases de EE.UU. en Baréin, Qatar y Emiratos Árabes.
Fuego sobre Tel Aviv: Un misil iraní impactó en la capital israelí, causando la muerte de una mujer de 40 años y dejando una veintena de heridos.
Mientras Irán exige al Consejo de Seguridad de la ONU que detenga la "agresión de inmediato", el embajador de EE.UU., Mike Waltz, defendió la acción como una medida necesaria para garantizar que Irán nunca obtenga un arma nuclear.
Trump, en declaraciones recientes, fue desafiante: "Puedo tomar el control de todo o terminarlo en tres días y decirles: 'Nos vemos en unos años si intentan reconstruir sus misiles'". En este momento, el mundo observa con extrema tensión si este ataque significará el colapso del régimen iraní o el inicio de una guerra regional a gran escala de consecuencias incalculables.