Tras una semana de intensas negociaciones, asambleas marcadas por el malestar y un rechazo inicial que amenazaba con paralizar la administración local, el Gobierno de Arturo Rojas y los gremios municipales alcanzaron un acuerdo salarial para el primer semestre de 2026.
El Ejecutivo finalmente cedió ante el pedido del STM, aunque con un pequeño ajuste en la ingeniería financiera de los últimos meses. El aumento total del 18% se distribuirá de la siguiente manera:
Febrero: 6% (Retroactivo)
Abril: 6%
Junio: 3%
Julio: 3%
Reapertura: Las partes volverán a negociar en julio para evaluar el impacto inflacionario.
El camino hacia este acuerdo no fue sencillo. La negociación se había trabado el pasado miércoles cuando tanto ATE como el STM rechazaron de cuajo la primera oferta oficial: un 10% escalonado que fue calificado como insuficiente en asambleas masivas.
El clima de las reuniones en el gremio reflejó un profundo desgaste acumulado. Según pudo saberse, los trabajadores expresaron su preocupación por la pérdida de poder adquisitivo que arrastran desde 2019. Aunque en 2025 los sueldos lograron empatar o superar levemente a la inflación, el deterioro de los años anteriores sigue pesando en el bolsillo del empleado municipal.
Durante las asambleas previas al cierre del acuerdo, el foco no estuvo puesto únicamente en el porcentaje salarial. Surgieron fuertes cuestionamientos sobre:
Asignaciones y horas extras: Denuncias de presuntas diferencias arbitrarias en el otorgamiento de bonificaciones.
Ingresos a planta: Comentarios sobre nuevas contrataciones vinculadas al espacio político del Intendente, lo que caldeó los ánimos de quienes reclaman mejoras en las condiciones laborales básicas.
Representación gremial: Tensiones internas entre la conducción del STM y sectores de la base que exigían posturas más duras.
Finalmente, la propuesta de ATE (que pedía un 10% en un solo tramo) no prosperó, y el Ejecutivo se inclinó por el esquema del 18% propuesto por el STM, aunque fraccionando el último 6% en dos cuotas de 3%.
Con este cierre, el municipio logra desactivar un foco de conflicto directo para los próximos meses, mientras que los gremios logran una cifra cercana a sus pretensiones iniciales, aunque con la mirada puesta en julio, mes que será clave para determinar si el salario municipal logra, finalmente, ganarle la carrera a los precios.