La industria global del alcohol enfrenta su crisis más profunda en décadas. Según datos recientes de Bloomberg, el índice que agrupa a los gigantes del sector (como Diageo, Anheuser-Busch InBev y Pernod Ricard) ha visto cómo se evaporan 830 mil millones de dólares en valor de mercado desde junio de 2021. Este desplome no es cíclico, sino estructural: el mundo está dejando de beber.
El colapso responde a una tormenta perfecta de factores que han reconfigurado el consumo global:
El "Factor Z": La Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) consume un 20% menos de alcohol que los Millennials a su misma edad. Priorizan la "socialización sobria" y evitan el hangxiety (ansiedad post-alcohol).
La advertencia de la OMS: El cambio en la narrativa médica ha sido letal. La Organización Mundial de la Salud declaró en 2023 que "ninguna cantidad de alcohol es segura para la salud", vinculándolo directamente con siete tipos de cáncer, lo que eliminó el mito de la "copa de vino saludable".
Ozempic y fármacos GLP-1: Estudios recientes indican que los medicamentos para bajar de peso también reducen los antojos de alcohol, afectando directamente las ventas en mercados clave como EE. UU.
Cannabis y Bienestar: En regiones donde es legal, el cannabis está desplazando al alcohol como la sustancia de relajación preferida.
El mercado estadounidense, históricamente el motor del sector, muestra cifras alarmantes para las destilerías. Según la última encuesta de Gallup, solo el 54% de los adultos afirma consumir alcohol, la cifra más baja registrada desde 1939.