Un reciente estudio preliminar realizado por arqueólogos y químicos forenses generó sorpresa en el ámbito académico: en un sitio del noroeste argentino, fechado alrededor del 2130 a.C., se detectaron compuestos orgánicos que podrían corresponder a trazas de N-dimetiltriptamina (DMT), una molécula psicoactiva presente en diversas plantas sudamericanas y conocida por su uso ritual en prácticas chamánicas de épocas mucho más recientes.
Aunque la presencia de DMT está ampliamente documentada en contextos contemporáneos —incluyendo investigaciones científicas actuales y reportes oficiales sobre incautaciones y análisis toxicológicos en Argentina —, su posible identificación en un contexto arqueológico tan antiguo sería un hecho sin precedentes. Por eso, los especialistas insisten en la necesidad de prudencia.
Someone smoked DMT out of a puma bone pipe in a cave at 12,600 feet in the Argentine Andes.
— Taylor Sterling (@FatherMcKennaa) February 23, 2026
In 2130 BC.
That's the oldest confirmed evidence of psychedelic use on Earth — and the hardest thing I've ever typed. pic.twitter.com/Ecj2p8tRgH
Según trascendió, los restos analizados provienen de un conjunto de artefactos asociados a prácticas ceremoniales. El equipo de investigación trabaja con técnicas de cromatografía y espectrometría para determinar si los compuestos hallados corresponden efectivamente a DMT o si se trata de otras moléculas orgánicas presentes en plantas locales.
Expertos en neurociencia y psicofarmacología consultados señalan que la molécula es conocida por su potente efecto psicoactivo y por su presencia en rituales amazónicos documentados en tiempos históricos. Estudios recientes en Argentina han profundizado en su impacto neurológico y subjetivo, especialmente en contextos experimentales controlados .
Si bien los resultados aún no son concluyentes, el hallazgo abre una línea de investigación que podría aportar nuevas perspectivas sobre las prácticas simbólicas y espirituales de las comunidades prehistóricas del territorio argentino.
Los investigadores esperan contar con un informe definitivo en los próximos meses. Hasta entonces, el caso se mantiene como una hipótesis prometedora que invita a repensar la profundidad temporal del uso ritual de sustancias psicoactivas en Sudamérica.