Momentos de extrema tensión y susto se vivieron en las calles de Quequén cuando una unidad de transporte público de pasajeros sufrió un grave desperfecto mecánico que terminó en un incendio, obligando a un escape contrarreloj.
El dramático episodio tuvo lugar en la intersección de las calles 542 y 521. La secuencia de la emergencia comenzó cuando el vehículo, que se encontraba realizando su recorrido con pasajeros a bordo, empezó a derramar una cantidad significativa de lubricante sobre la calzada.
Ante la falla técnica, el conductor realizó una maniobra de urgencia para sacar el colectivo del asfalto, terminando su marcha sobre el sector parquizado de la plazoleta ubicada en la avenida 542. En ese preciso momento, una densa columna de humo comenzó a emanar del motor, desatando la alarma generalizada.
La velocidad con la que se propagó la combustión no dejó margen para la duda: la totalidad de los pasajeros debió abandonar el habitáculo de manera inmediata. El descenso se produjo en un clima de lógia tensión, pero la rápida acción permitió priorizar la integridad física de los usuarios y completar la evacuación justo antes de que las llamas tomaran mayor magnitud sobre la carrocería.
Como testigo silencioso del desperfecto, quedó sobre el asfalto un extenso rastro de aceite prolongado por varios metros, marcando el trayecto agónico de la unidad antes de detenerse.
Con el colectivo inmovilizado sobre la vereda de la plaza, se montó un importante operativo en la zona que requirió la rápida intervención de dotaciones de Bomberos y personal de la Policía, quienes trabajaron para sofocar el foco ígneo y asegurar el perímetro