La crisis de seguridad en Santa Fe entró en una fase crítica este miércoles. Lejos de destrabarse, el conflicto entre el Gobierno provincial y la fuerza policial se profundizó tras una negociación fallida durante la madrugada, derivando en un nuevo y ruidoso "sirenazo" frente a la Jefatura de la Unidad Regional II en Rosario.
Lo que comenzó como un reclamo puramente salarial mutó en una pulseada política y disciplinaria. El punto de quiebre ya no es solo el sueldo, sino las sanciones: los uniformados exigen que se dé marcha atrás con el pase a disponibilidad de decenas de efectivos que participaron de las protestas del martes.
La reunión de anoche, en la que participaron el ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, y el de Economía, Pablo Olivares, terminó sin humo blanco. La postura del Ejecutivo es inflexible: no habrá negociación salarial mientras los patrulleros no estén operativos en las calles.
Sin embargo, la respuesta de la tropa fue redoblar la apuesta. "Si hay una solución para los compañeros que pasaron a disponibilidad, las unidades van a volver a la calle a trabajar. Si no, la protesta sigue", advirtió un vocero de los manifestantes a los canales de televisión.
La estrategia policial es clara: ofrecen una tregua operativa (sacar los móviles a patrullar) a cambio de la amnistía para los sancionados, dejando la discusión de fondo (el aumento de sueldo) para una segunda instancia directa con el Gobernador.
Uno de los momentos más tensos de la mañana se vivió cuando el jefe de Policía provincial, Luis Maldonado, salió a la escalinata de la Jefatura para intentar calmar las aguas. "Necesitamos mostrar buena voluntad. Tenemos que salir a la calle", les rogó a sus subordinados, prometiendo de palabra que "no va a haber más disponibilidades".
La respuesta de los familiares y retirados que encabezan la protesta fue lapidaria. "No le creemos porque es la misma persona que mandó a reprimir a los compañeros ayer", gritó la familiar de un agente, exponiendo la ruptura de la cadena de mando y la desconfianza total hacia la cúpula.
<blockquote class="twitter-tweet" data-media-max-width="560"><p lang="es" dir="ltr">Nueva noche de protesta policial en Santa Fe.<br>Uniformados reclamaban mejoras salariales y terminaron siendo reprimidos por sus propios camaradas en Rosario.<br>Cuando el Estado ya no puede ni ordenar a sus fuerzas, el país entra en una fase de descomposición peligrosa. <a href="https://t.co/8KqONsGUMO">pic.twitter.com/8KqONsGUMO</a></p>— César Biondini (@BiondiniCesar) <a href="https://twitter.com/BiondiniCesar/status/2021069313994600552?ref_src=twsrc%5Etfw">February 10, 2026</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
Mientras tanto, en Ovidio Lagos al 5200, el ruido de las sirenas y la quema de neumáticos continúan. Rosario sigue sin patrullaje preventivo pleno, rehén de un conflicto que, por ahora, no tiene salida a la vista.