El Super Bowl no es solo la final del fútbol americano; es la vidriera más cotizada del mundo. Y allí estuvo Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de la AFA, quien aprovechó el fin de semana para codearse con la realeza del entretenimiento y los negocios globales, dejando postales que rápidamente se volvieron virales en las redes argentinas.
Lejos de los escritorios de la calle Viamonte y de las fricciones judiciales que la entidad mantiene con organismos locales, Tapia se mostró distendido y "en modo fan" junto a íconos de la cultura pop estadounidense.
La imagen que rompió internet fue, sin dudas, la del dirigente sanjuanino posando con los raperos Travis Scott y Lil Baby. La foto generó una catarata de memes y comentarios, incluyendo la reacción de referentes locales como L-Gante. Para el público joven, ver al presidente del fútbol argentino con dos de los artistas más influyentes de la música urbana global fue un choque de mundos surrealista.
Pero el viaje no fue solo para la foto musical. Tapia mantuvo encuentros de alto nivel corporativo:
Se reunió con Michael Rubin, CEO de Fanatics, el gigante mundial del merchandising deportivo.
Compartió momentos con Nasser Al-Khelaifi, el poderoso presidente del Paris Saint-Germain.
Estuvo acompañado por Mattias Grafström, secretario general de la FIFA, y Andrés Patón Urich, abogado de la AFA.
El punto más controvertido de la gira fue el agradecimiento público de Tapia a Casey Wasserman, el empresario estadounidense que preside el comité organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El saludo no pasó desapercibido para la prensa internacional, ya que Wasserman quedó recientemente en el ojo de la tormenta tras la filtración de correos electrónicos de 2003 que lo vinculaban con Ghislaine Maxwell, la ex pareja y colaboradora del condenado Jeffrey Epstein.
Entre el glamour del show de medio tiempo y las reuniones con la élite empresarial, Tapia envió un mensaje de poder y relaciones internacionales, aunque en Buenos Aires el debate sobre las prioridades de la gestión sigue abierto.