El Buró Federal de Investigaciones (FBI) salió a desmentir categóricamente una de las teorías más virales de las últimas semanas en redes sociales: no existe evidencia alguna de que el Vaticano haya hackeado los archivos del caso Jeffrey Epstein.
Ante la ola de especulaciones, la agencia estadounidense aclaró que la liberación de documentos responde a procesos judiciales y de transparencia, y no a un ciberataque extranjero.
La teoría conspirativa tomó fuerza en plataformas digitales a raíz de la interpretación errónea de ciertos documentos.
El factor Bannon: Los rumores se alimentaron de transcripciones de conversaciones entre Jeffrey Epstein y Steve Bannon (exasesor de Donald Trump). Si bien en estos intercambios se tocan temas políticos y opiniones controversiales, el FBI remarcó que el contenido de una charla no prueba una operación informática desde la Santa Sede.
La realidad: No hay ningún rastro técnico ni comunicado del Departamento de Justicia que señale al Vaticano como autor de una intrusión en los sistemas.
Para despejar dudas, el FBI explicó de dónde sale la información que se está haciendo pública:
Incautaciones legales: Son documentos (correos, registros de vuelo, bitácoras) secuestrados durante los allanamientos y la investigación federal.
Transparencia: La difusión actual obedece a órdenes judiciales para desclasificar material, no a "filtraciones" de hackers.
Alerta de desinformación: El FBI hizo un llamado a la ciudadanía y a los medios a verificar las fuentes antes de compartir contenido. En casos de alto perfil como este, la mezcla de datos reales con ficciones de internet (como la intervención del Papa o el Vaticano en los servidores) solo genera confusión.