La documentación, que ya genera revuelo en la industria, sugiere que la compañía japonesa está explorando un rediseño radical, posiblemente con la mira puesta en la PlayStation 6.
La patente describe un dispositivo que abandona la botonera tradicional (cruz, círculo, cuadrado, triángulo y gatillos mecánicos) por una superficie táctil inteligente.
Adaptabilidad en tiempo real: El control cambia según lo que jugás.
Ejemplo: En un juego de lucha, aparecen botones grandes y accesibles. En uno de estrategia, la superficie se reorganiza para ofrecer menús y atajos precisos.
Personalización total: Cada jugador podría configurar dónde quiere los botones y de qué tamaño, adaptando el mando a su mano y comodidad.
Tecnología háptica: Para compensar la falta de tacto físico, el control usaría sensores de presión y una vibración avanzada (retroalimentación háptica) para simular la sensación de estar tocando algo real.
Desde el lanzamiento de la primera PlayStation en 1994, el diseño del mando ha evolucionado, pero nunca rompió su base: botones físicos y sticks analógicos. Incluso el actual DualSense de PS5, con toda su tecnología, mantiene esa estructura mecánica.
Esta patente propone eliminar esa barrera física, acercando la experiencia de consola a la versatilidad de los smartphones, pero con la potencia de una plataforma de sobremesa.
¿Llegará al mercado? Es importante recordar que las empresas tecnológicas patentan miles de ideas que nunca ven la luz. Sin embargo, este registro confirma que Sony está "pensando fuera de la caja" y reconoce que la interacción con los juegos necesita evolucionar.
Expertos advierten que, si bien la idea es futurista, podría enfrentar resistencia. Los jugadores competitivos suelen preferir la precisión mecánica de un botón físico frente a una pantalla táctil. Por eso, se especula que, de salir, este control podría convivir con modelos tradicionales o ser una versión "Pro" para experiencias específicas.