Según relevamientos privados, este sector se mantiene como el "principal factor de presión" sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC), impidiendo una desaceleración más marcada del índice general.
El monitor de precios de las primeras dos semanas de enero arroja datos que encienden alertas en el bolsillo de los consumidores:
Suba semanal: Entre la primera y segunda semana, los alimentos registraron un alza aproximada del 0,5% semanal.
Los que más subieron: Los aumentos más fuertes se detectaron en verduras, aceites y papas. Según la consultora LCG, las verduras explican gran parte de este salto.
Proyección mensual: Los economistas estiman que la inflación de enero podría cerrar en un rango de entre 2,2% y 2,3% mensual.
Aunque el 2025 cerró con niveles de inflación general más bajos que años previos, la resistencia a la baja en el precio de la comida golpea directamente el poder adquisitivo, especialmente en los sectores más vulnerables donde los alimentos representan la mayor parte del gasto.