El innovador proyecto Bedmap3, liderado por el British Antarctic Survey (BAS) en colaboración con instituciones internacionales, presenta el mapa más preciso del relieve oculto bajo el hielo antártico, abriendo una ventana fundamental para comprender los efectos del cambio climático.
Más de 84 campañas aerogeofísicas y la recopilación de 52 millones de puntos de medición han permitido reconstruir con exactitud la topografía subglacial. Entre las tecnologías clave se destacan:
Radares de penetración terrestre (GPR): Capaces de atravesar la gruesa capa de hielo y detectar el lecho rocoso.
Altimetría satelital: Instrumentos como el CryoSat-2 han sido esenciales para medir la altura y el espesor del hielo flotante.
Magnetometría aérea: Complementa las mediciones en condiciones extremas, en vuelos realizados en temperaturas bajo cero.
El resultado es una cuadrícula de alta resolución de 500 metros, una mejora significativa respecto al anterior Bedmap2, que operaba con una resolución de 1 kilómetro.
Bedmap3 no es solo un avance en la cartografía; es una herramienta crucial para predecir cómo responderá la capa de hielo ante el calentamiento global. Con una imagen detallada del relieve subyacente, los científicos podrán:
Modelar la evolución de la capa de hielo: Identificar zonas vulnerables y predecir el impacto en el nivel del mar.
Definir la línea de anclaje: El punto crítico donde el hielo se separa del lecho rocoso y comienza a flotar, determinante para evaluar la estabilidad del continente.
Peter Fretwell, experto en cartografía del BAS y coautor del estudio, destacó: “La capa de hielo es más gruesa de lo que pensamos y, al descansar sobre un lecho rocoso por debajo del nivel del mar, es especialmente susceptible a la intrusión de aguas cálidas.”