La previa del debate por la modificación de la Ley de Glaciares comenzó con máxima temperatura en las calles. Minutos antes de las 7 de la mañana, un grupo de nueve activistas de la organización Greenpeace burló la seguridad de la plaza frente al Congreso Nacional, atravesó las rejas y logró treparse a la escultura central del monumento para lanzar una advertencia a los legisladores.
La protesta, que incluyó el uso de arneses y equipos de escalada, tuvo como objetivo visibilizar el rechazo social a la iniciativa del oficialismo que se tratará hoy a partir de las 15:00. El proyecto busca modificar los criterios de protección ambiental para habilitar la actividad minera en áreas periglaciares.
🟣DETUVIERON A SIETE ACTIVISTAS DE GREENPEACE POR TREPARSE AL MONUMENTO DE LA PLAZA DE LOS DOS CONGRESOS
— Desayuno Americano (@desayunook) April 8, 2026
La acción fue realizada a modo de protesta por la modificación de la Ley de Glaciares.@alexcaniza @MarianaContar @PamelaDav pic.twitter.com/mdWFwVztMM
Mientras dos activistas se colgaban de la estructura para desplegar un cartel de grandes dimensiones, otros siete permanecieron sentados en la base del monumento, rodeados por un fuerte operativo policial. Todos vestían los clásicos mamelucos naranjas de la organización y exhibían pancartas individuales.
“Diputados, no traicionen a los argentinos”, rezaba la bandera principal que quedó suspendida frente a la mirada de los transeúntes y las cámaras de televisión.
La acción duró pocos minutos antes de que la Fiscalía ordenara el desalojo y la detención de los nueve manifestantes. Los activistas fueron trasladados por efectivos policiales mientras el monumento, que suele estar cerrado al público, quedaba bajo custodia reforzada.
Este episodio no es aislado. Los movimientos ambientalistas vienen intensificando sus tácticas de "acción directa" tras las performances registradas durante el tratamiento de la ley en el Senado, donde se utilizaron inodoros en las escalinatas del Congreso para simbolizar el descarte de las leyes de protección natural.
El eje del conflicto radica en la redefinición de qué áreas se consideran protegidas. Los puntos clave del debate son:
Apertura minera: La reforma busca flexibilizar las restricciones en zonas periglaciares (suelos congelados que no son glaciares propiamente dichos).
Criterios técnicos: El oficialismo argumenta que se necesitan estándares "más productivos" para el desarrollo económico.
Rechazo científico: Organismos técnicos y ONGs advierten que estas áreas son reservas hídricas estratégicas frente al cambio climático.
La sesión de esta tarde promete ser una de las más calientes del año legislativo, con manifestaciones convocadas en los alrededores del Congreso durante todo el día.