El mundo respira. Lo que parecía el inicio de un conflicto terminal en Medio Oriente se ha transformado, al menos por ahora, en una tregua diplomática de alto impacto. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó este martes un acuerdo de alto el fuego con Estados Unidos por un período de 14 días, lo que incluye la reapertura "completa y segura" del estrecho de Ormuz, el punto neurálgico por donde fluye gran parte del crudo mundial.
Desde Teherán, la narrativa es de triunfo absoluto. El gobierno iraní, ahora bajo la aprobación del nuevo líder Mojtaba Khamenei, aseguró que Washington se vio obligado a aceptar un petitorio de diez puntos que incluye el levantamiento de sanciones y el reconocimiento de su plan nuclear.
"Esto no significa el fin de la guerra", aclararon fuentes de la agencia Mehr, subrayando que las operaciones militares solo se suspenderán definitivamente si las negociaciones en Islamabad concluyen con éxito.
Por su parte, el presidente Donald Trump confirmó la suspensión de los bombardeos, desactivando la amenaza de "destrucción de una civilización" que había lanzado apenas horas antes a través de sus redes sociales.
La reacción de los mercados financieros fue inmediata y violenta. El miedo a una escasez global desapareció en minutos, provocando una corrección histórica en los precios de los combustibles y el gas.
