La licitación para la concesión y remodelación integral de la Terminal de Ómnibus de Necochea volvió a quedar atravesada por un dato que ya no parece excepcional: la presencia de un único oferente. La firma Gestión ETON S.A. fue la única empresa que presentó propuesta en un proceso que se suma a un patrón repetido en la gestión de Arturo Rojas.
Según registros oficiales y denuncias públicas, desde 2020 se licitaron nueve activos estratégicos municipales y en ocho de ellos hubo un solo oferente. Este fenómeno, lejos de ser aislado, se inscribe en un esquema cuestionado por la falta de competencia real, la escasa transparencia y la reiteración de adjudicaciones a firmas vinculadas al entorno municipal.
En el caso de la Terminal, la comisión evaluadora analizó el Sobre Nº 1 —antecedentes administrativos, legales y económicos— y el martes emitirá dictamen para definir si se abre el Sobre Nº 2, donde figuran el proyecto técnico, la inversión estimada en 1.769 millones de pesos y un plazo de obra de 72 meses. Cualquier adjudicación deberá ser aprobada por el Concejo Deliberante.
El proyecto propone transformar la terminal en un multiespacio comercial y de servicios, con recambio total de la cubierta, ampliación del techo sobre dársenas, renovación de aberturas y modernización de la iluminación. Desde el Ejecutivo destacan que se trata de una intervención largamente reclamada y estratégica para el turismo.
Pero el proceso se da en un contexto más amplio. En paralelo, el municipio lanzó tres nuevas concesiones —Terminal, Fogones y Parrillas, y Camping Las Grutas— mientras persisten cuestionamientos sobre antecedentes como la fallida subasta del Casino, la adjudicación de La Hélice y la reiteración de oferentes únicos en licitaciones previas. Según diversas publicaciones, estos procesos han estado atravesados por irregularidades administrativas, vínculos con funcionarios y rotación de los mismos actores en las mesas evaluadoras.
La nueva licitación de la Terminal reabre así un interrogante estructural: por qué, en casi todos los procesos relevantes de los últimos años, solo aparece un oferente. La falta de competencia limita la comparación de proyectos y precios y vuelve a poner bajo la lupa la transparencia del sistema de concesiones municipales.