En distintos barrios y localidades del distrito, el malestar vecinal volvió a quedar expuesto en reuniones cargadas de reclamos, donde el intendente Arturo Rojas y sus funcionarios escucharon planteos urgentes, aunque sin ofrecer soluciones que despejen la sensación de abandono.
En el barrio 9 de Julio, una seguidilla de robos derivó en un encuentro entre vecinos, concejales y el director de Políticas de Seguridad, Ángel Vásquez. La reunión, realizada en el Centro de Jubilados, permitió canalizar inquietudes y repasar posibles medidas de prevención. Sin embargo, la comunidad insistió en que el problema no es la falta de diálogo, sino la ausencia de resultados concretos que devuelvan tranquilidad al barrio.
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La tensión fue aún mayor en La Dulce, donde más de un centenar de vecinos se reunió con el intendente tras la muerte de Lourdes Riquelme, en un contexto de crisis sanitaria que incluye falta de médicos, ambulancia e insumos. Los reclamos fueron directos: pedidos de renuncia, cuestionamientos por la demora en presentarse en la localidad y denuncias de situaciones críticas, como suturas sin anestesia o derivaciones tardías. Aunque Rojas defendió la inversión municipal y anunció gestiones para incorporar una médica, las respuestas no lograron calmar el enojo acumulado.
La directora de Atención Primaria, Carina Mazzeris, explicó el funcionamiento del sistema y confirmó que una profesional podría radicarse en la localidad en las próximas semanas. Aun así, los vecinos señalaron que lo informado por el municipio no coincide con la realidad cotidiana y reclamaron controles, plazos y definiciones claras. La reunión terminó con un cruce tenso entre un vecino y el intendente, reflejo de una crisis sanitaria que sigue sin resolverse.

En paralelo, otro frente de conflicto se abrió tras el anegamiento de calles en Necochea. Con desagües colapsados y sectores enteros bajo agua, el municipio atribuyó la situación a lluvias extraordinarias, a la falta de obras nacionales y hasta al comportamiento de los vecinos. El funcionario Adrián Furno defendió el funcionamiento del sistema pluvial, pero las explicaciones fueron cuestionadas por inconsistencias en los datos y por la falta de mantenimiento previo. Las imágenes de la Rambla dañada y de la Avenida 2 inundada reforzaron la percepción de una ciudad sin atención básica.
En todos los casos, la presencia de funcionarios permitió abrir canales de diálogo, pero no disipó la sensación de que las respuestas llegan tarde o no llegan. La comunidad reclama soluciones concretas, planificación y un Estado municipal que deje de reaccionar ante la crisis y empiece a anticiparse a los problemas que afectan la vida cotidiana.