El mercado energético global está operando hoy en zona de máxima alerta. Los precios internacionales del petróleo se consolidan este lunes en torno a los US$ 112, impulsados por la retórica belicista de Donald Trump y el fracaso de las gestiones diplomáticas para reabrir el Estrecho de Ormuz, el punto de paso más crítico para el crudo mundial.
La escalada es brutal: antes de que comenzara la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Teherán a finales de febrero, el Brent cotizaba a US$ 73. En poco más de un mes, la guerra ha encarecido el combustible un 50%, poniendo en jaque las metas de inflación de todas las potencias occidentales.

Donald Trump ha fijado este lunes 6 de abril como la fecha límite. Si Irán no accede a los términos de Washington y no desbloquea el tránsito marítimo, el presidente estadounidense advirtió que a partir de mañana, martes, los objetivos militares pasarán a ser la infraestructura civil estratégica: centrales eléctricas y puentes en territorio iraní.
"Tienen hasta hoy para conformar un acuerdo o enfrentar ataques directos contra su sector energético", fue el mensaje que emanó desde la Casa Blanca, dejando claro que la estrategia de "máxima presión" ha pasado a una fase de ejecución inminente.
Brent (Referencia Europa): Cotiza a US$ 109 por barril.
WTI (Referencia EE.UU.): Se ubica en los US$ 111 por barril.
La volatilidad es extrema. Los operadores de Wall Street y Londres descuentan que, de cumplirse la amenaza de Trump, el barril podría perforar el techo de los US$ 130 en cuestión de horas, dependiendo de la magnitud de la represalia iraní.
A pesar de los intentos de mediación de potencias regionales como Turquía, Egipto y Pakistán, que propusieron un alto al fuego de 45 días para negociar un fin permanente del conflicto, el régimen de Teherán cerró la puerta a cualquier concesión.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei, fue contundente al calificar la propuesta como una trampa: "Un alto el fuego significa una pausa para que ellos se reorganicen y vuelvan a cometer delitos. Ninguna persona racional haría eso". Para Irán, la falta de "garantías legales sólidas" hace que cualquier acuerdo sea papel mojado.
Si mañana martes no hay señales de apertura en el Estrecho de Ormuz, el conflicto entrará en una fase de "guerra de infraestructuras". Esto no solo afectaría el precio del barril, sino que encarecería drásticamente los fletes marítimos y la logística global, un combo letal para una economía argentina que ya mira con preocupación el impacto en los costos de importación de energía y transporte.