lunes 30 de marzo de 2026 - Edición Nº2672

Necochea | 30 mar 2026

Crisis sanitaria en La Dulce

La Dulce, entre la tragedia y el destrato: el debate sanitario que nadie asume

La crisis por la muerte de una vecina expuso fallas estructurales y un discurso oficial que, lejos de aportar soluciones, agravó el malestar de toda la comunidad.


La muerte de una vecina de 37 años en La Dulce desató una crisis que el municipio tardó casi una semana en enfrentar. La falta de médicos, la ausencia de ambulancias y un sistema sanitario desbordado derivaron en protestas que pusieron en evidencia un problema estructural: el derecho a la salud en las localidades del interior no está garantizado.

Recién en los festejos por el aniversario de Juan N. Fernández, el intendente Arturo Rojas se refirió al tema. Defendió la inversión municipal y señaló que la recaudación local no alcanza para cubrir los costos del servicio. Según datos oficiales, en 2025 la Tasa de Salud aportó $36,5 millones, frente a un gasto superior a los $600 millones. La cobrabilidad, además, ronda apenas entre el 36% y el 41%.

Sin embargo, las explicaciones no respondieron la pregunta central de los vecinos: cómo se garantizará una cobertura médica permanente y adecuada. El Concejo Deliberante convocó a autoridades sanitarias y se evalúa sumar un nuevo profesional, pero las soluciones concretas siguen pendientes.

En medio de este clima, la intervención de Necochea Digital —medio identificado por su alineamiento con el Ejecutivo— encendió aún más la indignación. Publicó un titular que reducía el aporte vecinal a “dos alfajores por mes”, en un contexto de dolor y reclamo legítimo. El enfoque, lejos de informar, fue leído como un intento de responsabilizar a la comunidad por las falencias del sistema. La reacción fue inmediata: rechazo generalizado y necesidad de modificar el título ante el repudio.

El contraste entre la tragedia y la narrativa oficialista dejó al descubierto un problema mayor: mientras el municipio intenta explicar el desfasaje financiero, la comunicación institucional parece desconectada del impacto social de sus mensajes. La discusión sobre tasas, costos y cobrabilidad es válida, pero no puede imponerse como respuesta a una emergencia sanitaria que ya tuvo consecuencias irreparables.

La crisis de La Dulce no se resolverá con comparaciones simplistas ni con discursos defensivos. Requiere planificación, presencia política y un sistema de salud que funcione todos los días, no solo en los números. La comunidad lo dejó claro: el debate sigue abierto y las respuestas aún no llegaron.

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