La economía atraviesa un cuadro que distintos analistas ya describen como una “tormenta perfecta”: caída del consumo, endeudamiento creciente de los hogares, inflación persistente y un salto preocupante en los cheques rechazados. Un combo que golpea de lleno a trabajadores, jubilados y pymes.
Según la consultora Scentia, el consumo en hogares volvió a caer en febrero por segundo mes consecutivo, con un retroceso interanual del 3,4%. El impacto fue más fuerte en supermercados (-5,9%), autoservicios (-3,8%), mayoristas (-3,6%) y farmacias (-2,9%). En la comparación mensual, las bajas fueron aún más pronunciadas, reflejando un ajuste cotidiano en la canasta básica. La única excepción fue el ecommerce, que creció 26,5% interanual.
La pérdida de poder adquisitivo explica buena parte del fenómeno. Aunque la inflación interanual del IPC fue del 31%, los precios del consumo masivo subieron 19,4%, lo que no impidió que las familias recortaran cantidades. Los rubros más afectados fueron bebidas sin alcohol (-12,3%), golosinas (-10,3%), perecederos (-7,5%) y productos de higiene (-7%). La caída del consumo privado per cápita, que viene en declive desde 2017, se profundizó en el arranque de 2026.
A este deterioro se suma el aumento de la deuda chica: creció la mora en créditos inferiores al millón de pesos, un indicador asociado a compras en supermercados y gastos corrientes. Testimonios como el de una jubilada —“como una vez al día fideos o arroz; mi cena es té con pan”— ilustran el ajuste extremo que atraviesan miles de hogares.
El frente productivo tampoco ofrece alivio. El Índice de Producción Industrial de FIEL registró en febrero una caída interanual del 3,9%, acumulando ocho meses consecutivos de contracción. La industria automotriz volvió a liderar los retrocesos, mientras que alimentos y bebidas se mantuvieron estancados. Aunque febrero mostró una leve mejora desestacionalizada, el balance del primer bimestre sigue siendo negativo.
El panorama se completa con un dato alarmante: los cheques rechazados por falta de fondos alcanzaron niveles similares a los de la pandemia. En diciembre se registraron 97.612 documentos rechazados, en enero 89.352 y en febrero 86.350. Según la central de riesgo Fidelitas, la presión sobre el capital de trabajo de las pymes es crítica y el monto mensual rechazado se sextuplicó, superando los 180 millones de dólares.