Durante años, la identidad de Bansky fue uno de los grandes enigmas del arte contemporáneo, con un anonimato que no solo alimentó el mito, sino que también se convirtió en parte central de su obra. Sin embargo, una nueva investigación periodística asegura haber dado con la reconstrucción más precisa hasta ahora sobre quién está detrás del artista.
Actualidad | 17 mar 2026
Cultura | Arte
Una investigación afirma haber identificado a Banksy: el nombre detrás del misterio
Se trata de una de las incógnitas artísticas más grandes del siglo XXI. Algunas pistas permitieron atar cabos para llegar a una posible persona.
El trabajo, realizado por periodistas de Reuters, concluyó que el hombre detrás de Banksy sería Robin Gunningham, un británico nacido en Bristol en 1973, cuyo nombre ya había aparecido en teorías previas.
La novedad del informe no radicó en el nombre en sí, sino en la cantidad de pruebas cruzadas: documentos judiciales, registros públicos, fotografías, testimonios y reconstrucciones de episodios concretos que permitieron seguir el recorrido del artista desde los años noventa hasta la actualidad.
Además, la investigación planteó que Gunningham podría haber realizado un cambio legal de identidad, lo que explicaría por qué su nombre dejó de aparecer en registros recientes vinculados a viajes o intervenciones artísticas.
El hallazgo más contundente surgió al revisar archivos policiales de un episodio ocurrido en Nueva York en el año 2000.
En documentos judiciales, vinculados a una intervención sobre un cartel publicitario durante la Fashion Week, apareció reiteradamente el nombre Robin Gunningham como el detenido.
Según esos registros, fue arrestado manipulando una estructura publicitaria, pasó varias horas bajo custodia, pagó una multa tras la reducción de cargos, y declaró domicilio en el Carlton Arms Hotel, un lugar frecuentado por artistas
Este episodio permitió vincular directamente a Gunningham con acciones típicas del estilo de Banksy.
Otro elemento clave provino de un viaje a Jamaica en 2004, donde el artista trabajó con el fotógrafo Peter Dean Rickards.
Las imágenes publicadas en ese entonces mostraban a un hombre con el rostro visible. En su momento, fueron desestimadas. Sin embargo, la investigación comparó tatuajes, accesorios y rasgos físicos.
Las coincidencias con otras imágenes atribuidas a Banksy reforzaron la hipótesis de que se trataba de la misma persona.

Un nombre que desapareció
El dato final que terminó de cerrar el círculo surgió del exrepresentante del artista, Steve Lazarides, quien aseguró que:
“Robin Gunningham no existe”.
Según su testimonio, el artista habría abandonado ese nombre alrededor de 2008, cuando el interés global por descubrir su identidad se intensificó.
La investigación detectó entonces un dato llamativo: en registros migratorios recientes, no aparecía Gunningham, pero sí una persona llamada David Jones con la misma fecha de nacimiento.
A pesar de la contundencia del trabajo, la identidad de Banksy sigue sin confirmación oficial. El propio artista nunca se pronunció sobre estas investigaciones.
Lo que sí parece claro es que el anonimato, más que un recurso de protección, fue una herramienta artística en sí misma. Y aunque ahora el misterio parezca más cerca de resolverse, parte del atractivo de Banksy sigue estando en esa incógnita que nunca termina de cerrarse del todo.
En definitiva, la investigación no puso un punto final, pero sí redujo significativamente el margen de duda sobre uno de los mayores secretos del arte contemporáneo.
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