La guerra en Medio Oriente suma un nuevo y alarmante capítulo que pone en vilo a la economía global. Los ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán se han intensificado en las últimas horas, centrando el foco de máxima tensión en el estratégico Estrecho de Ormuz, el principal cuello de botella para el tránsito de petróleo a nivel mundial.

La escalada bélica en la región marítima dio un salto tras la reciente intervención directa de las fuerzas norteamericanas.
El anuncio de Trump: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó oficialmente que su país llevó a cabo una operación militar en la que destruyeron diez embarcaciones iraníes.
El motivo: Según la administración estadounidense, estas naves fueron interceptadas y neutralizadas mientras se encontraban en pleno operativo de colocación de minas submarinas en la zona de tránsito comercial.
La respuesta del régimen de Teherán no se hizo esperar y elevó el nivel de alerta para todo el tráfico marítimo internacional que opera en la región.
A través de un comunicado difundido por la televisión estatal, el comando operativo central del ejército iraní, Khatam Al Anbiya, emitió una dura advertencia:
Blancos legítimos: El ejército afirmó que cualquier barco perteneciente a Estados Unidos, Israel o sus aliados que intente atravesar el estrecho será atacado. "Cualquier buque cuya carga de petróleo o el propio buque pertenezca a Estados Unidos, al régimen sionista o a sus aliados hostiles será considerado un objetivo legítimo", sentenciaron.
Bloqueo energético: En una amenaza directa al suministro global de energía, las fuerzas armadas iraníes reiteraron que extremarán las medidas en el área y "no permitirán que ni un solo litro de petróleo transite" por el estrecho.