El detrás de escena del mundo del streaming está en su peor momento. A los habituales conflictos que no se ven en cámara (como peleas por sueldos bajos, figuras que se roban entre canales, mediciones infladas y diferencias políticas), ahora se suma una guerra totalmente inesperada y explosiva. Guille Aquino se tiró con todo contra Blender, su ex canal, y todas las miradas apuntaron hacia la cara visible de esa emisora: Tomás Rebord.
El comediante, quien fue figura y fundador de Blender, protagonizó uno de los cimbronazos más fuertes de la temporada de pases de este 2026. Aquino abandonó esa emisora, considerada del ala "progre", para sumarse a la grilla de Vorterix, canal comandado por Mario Pergolini.
Apenas unas horas antes del regreso a la programación de Blender y de su líder Tomás Rebord (autoreconocido peronista y crítico del gobierno de Javier Milei), Aquino sorprendió abandonando su tono jocoso para lanzar amenazas directas hacia su ex hogar profesional.
"Al primer tiro yo aprieto el botón rojo y tiro la bomba nuclear. No tengo nada que perder. Sepanló", avisó el humorista, visiblemente enojado. Para dejar en claro su postura y evitar chicanas futuras, Aquino redobló la apuesta con frases contundentes:
Fin de la diplomacia: "¿Y saben qué? Así se termina una guerra. Les ahorro a ustedes, a mí, a otro canal, estar todo un año diciendo pequeños comentarios pasivo agresivos (...). Les ahorro toda esa mierda".
Falsas amistades: Aunque dijo estar dispuesto a "bajar las armas", aclaró tajantemente: "Sepan que a mí ya no me pagan más para fingir que somos todos buenos tipos, porque no somos todos buenos tipos. No somos amigos. No nos portamos bien los unos con los otros".
Hartazgo personal: El actor exigió que dejen de circular comentarios condescendientes a sus espaldas, repudiando que digan "el chabón es un loquito, es un faloperito, cuídenlo".
Hacia el final de su descargo, Aquino remarcó que hoy se encuentra contenido por sus verdaderos amigos, a quienes mira a la cara cuando le hablan, y advirtió que no dudará en defenderse de las provocaciones.
"Si ustedes tienen ganas de seguir me va a doler muchísimo, pero estoy dispuesto a golpear abajo y a pelear sucio porque hay cosas que no están bien", amenazó. "No me metan más un dedo en el culo porque no me gusta, nunca me gustó y gracias a Dios estoy en un nuevo lugar donde no me pasa eso. Si van a insistir en cualquier otra cosa, esto termina mal", sentenció de manera categórica.