La primera final de Eduardo "El Barba" Domínguez desde su llegada al fútbol brasileño terminó siendo de película, pero por las razones equivocadas. Cruzeiro se quedó con el clásico de Belo Horizonte al vencer por 1-0 a Atlético Mineiro y se coronó campeón del torneo estadual. Sin embargo, lo estrictamente deportivo quedó totalmente relegado por un final bochornoso.
El cierre del encuentro se descontroló por completo y derivó en una batalla campal masiva que obligó al propio DT argentino a meterse en el tumulto para intentar, sin éxito, frenar a sus jugadores.
"Piñas"
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) March 8, 2026
Porque se pudrió todo en el clásico brasileño: se agarraron a trompadas. pic.twitter.com/AO7GmO3FTK
La chispa que encendió el escándalo se dio en el primer minuto de adición del segundo tiempo. Cruzeiro ganaba con un tanto convertido por Kaio Jorge en la primera etapa y el "Galo" iba a la carga buscando el empate.
El arquero visitante, Everson, logró contener un remate desde la puerta del área en dos tiempos.
Antes de que pudiera asegurar la pelota, el mediocampista local Christian fue con vehemencia a buscar el rebote y chocó con violencia al guardameta.
Everson no se lo tomó nada bien: lo tiró al suelo y comenzó a reclamarle a los gritos.
Ese choque funcionó como un interruptor. Todos los futbolistas saltaron a increpar al arquero, lo empujaron dentro del propio arco y, a partir de allí, se abrieron varios frentes de pelea en simultáneo con fuerte presencia albiceleste:
Lucas Villalba: El centrocampista argentino del equipo dirigido por Tite fue protagonista al pegarle una patada voladora desde atrás al corpulento delantero Hulk.
Lucas Romero y una piña a traición: El ex-Vélez terminó siendo víctima de la furia de Hulk, quien salió a buscar venganza. Mientras el argentino permanecía de espaldas, el exjugador del Porto y Zenit le pegó una trompada en la nuca y lo dejó tendido en el suelo.
En medio de las agresiones cruzadas, las cámaras captaron a Eduardo Domínguez intentando separar y calmar a sus dirigidos, aunque la situación ya estaba totalmente desbordada.
Tras el caos, Cruzeiro finalmente pudo festejar y levantar el trofeo de su 19º campeonato (el primero que obtiene desde 2019), cortando así una racha de cinco títulos consecutivos que ostentaba su clásico rival.