El plan del intendente Arturo Rojas para avanzar con la subasta del predio donde se levanta el histórico y hoy abandonado Complejo Casino recibió un doble revés judicial que complica seriamente el cronograma oficial. En apenas unos días, dos fallos provenientes de fueros distintos ordenaron frenar el proceso y reabrieron un debate que lleva años sin resolverse.
El primer golpe llegó el 25 de febrero, cuando el Tribunal en lo Criminal N.º 1 hizo lugar a un amparo presentado en 2020 por la Asociación para la Conservación del Parque Miguel Lillo. La entidad cuestionaba el artículo 7 de la ordenanza 10.329, que habilita el cambio de uso del suelo y, en consecuencia, la posibilidad de subastar el predio. Los jueces Luciana Irigoyen Testa, Nicolás Lamberti y Alejandra Manis declararon la invalidez de ese artículo, dando parcialmente la razón a los conservacionistas y dejando en suspenso la herramienta legal que sostiene el proyecto municipal.
A ese fallo se sumó otro este miércoles, proveniente del Juzgado en lo Contencioso Administrativo de Necochea. Su titular, Carlos Herrera, rechazó un recurso del municipio contra una medida cautelar que ya había suspendido la subasta. El magistrado consideró que los argumentos oficiales “no lograron convencer” y ratificó la cautelar en todos sus términos, manteniendo paralizado el proceso.
La Municipalidad apeló esta última decisión y ahora será la Cámara Contencioso Administrativa de Mar del Plata la que deberá intervenir. Hasta que ese tribunal se expida, la subasta seguirá detenida y el predio continuará en un limbo jurídico que se prolonga desde hace más de una década.
Mientras tanto, la discusión vuelve a abrir interrogantes: ¿qué destino tendrá finalmente el Complejo Casino? ¿Podrá el municipio sostener su estrategia o deberá replantear el proyecto? ¿Habrá margen político y social para una alternativa que concilie preservación, desarrollo y uso público?