En medio del debate por la situación económica de la empresa de neumáticos FATE y el complejo panorama laboral de la Argentina, el expresidente Mauricio Macri lanzó una declaración que rápidamente encendió la polémica.
Durante su análisis de la actualidad, Macri aseguró textualmente: "Un pobre hoy vive mejor que un rey de hace cien años". Para justificar esta afirmación, argumentó que las personas en situación de vulnerabilidad en la actualidad tienen acceso a servicios básicos, transporte público y educación gratuita, beneficios que, según su visión, superarían el nivel de vida de los monarcas de principios del siglo XX.
Por si todavía no se enojaron lo suficiente, Mauricio Macri, heredero del grupo que estafó al país ( o sea A VOS) con la causa Correo, se sentó Ahi y dijo “UN POBRE VIVE MEJOR QUE UN REY DE HACE 100 AÑOS, SIEMPRE QUIEREN MÁS DE LO QUE LES CORRESPONDE”
— Agustin Sanchez (@sanagustin85) February 23, 2026
Rico por ladrón. pic.twitter.com/4TqshVwWep
Si bien es cierto que el avance tecnológico y médico de los últimos cien años ha modificado el estándar de la humanidad (por ejemplo, el descubrimiento de la penicilina o la invención del transporte motorizado masivo), la afirmación del expresidente choca de frente con los datos duros de la realidad estructural argentina.
Comparar la vida de un monarca de 1926 —como el Rey Jorge V del Reino Unido o Alfonso XIII de España— con la de una persona bajo la línea de pobreza en nuestro país resulta, como mínimo, inexacto por los siguientes motivos:
Vivienda y Hábitat: Un rey de hace un siglo habitaba palacios con calefacción, el mejor servicio de plomería de la época y extensos terrenos privados. En contraste, los últimos datos oficiales en Argentina marcan que millones de personas bajo la línea de pobreza viven en condiciones de hacinamiento, en asentamientos informales donde carecen de acceso a red de cloacas, agua potable segura o tendido eléctrico regular.
Seguridad Alimentaria: La realeza de 1926 tenía garantizado el acceso ilimitado a las mejores materias primas y banquetes diarios. Hoy, en Argentina, la pobreza está fuertemente atada a la indigencia y a la inseguridad alimentaria. Miles de familias dependen exclusivamente de comedores comunitarios para garantizar una comida diaria al no poder cubrir el costo de la Canasta Básica Alimentaria.
Salud y Estrés: Aunque la medicina pública de 2026 cuenta con tecnología muy superior a la de 1926, el sistema actual se encuentra frecuentemente colapsado. Una persona pobre enfrenta barreras inmensas para conseguir turnos, costear medicamentos o recibir atención preventiva. El rey, por el contrario, contaba con los mejores médicos del mundo a su entera disposición las 24 horas y no sufría el estrés físico y psicológico que genera la incertidumbre de no saber cómo alimentar a su familia al día siguiente.
Transporte y Educación: El uso del transporte público masivo hoy no es un "lujo" frente a los carruajes reales, sino una necesidad obligada para personas que deben viajar horas en condiciones de hacinamiento hacia trabajos precarios o no registrados.