México amaneció este domingo sumido en la incertidumbre y el terror. La presunta muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho" e histórico líder del poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desató una brutal ola de violencia coordinada en distintas regiones del país.
De acuerdo con diversos medios locales, el Ejército mexicano habría abatido al considerado uno de los narcotraficantes más peligrosos y escurridizos del mundo. Sin embargo, hasta el momento no existe una confirmación oficial por parte del gobierno federal, y el país entero aguarda un posicionamiento formal de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La caída de Oseguera Cervantes representaría uno de los golpes más fuertes al narcotráfico de los últimos años. "El Mencho" figuraba en la cima de la lista de los criminales más buscados tanto por las autoridades de México como de Estados Unidos. De hecho, el gobierno estadounidense ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por cualquier información que llevara a su captura.
Su neutralización lo colocaría al mismo nivel de impacto que las detenciones de los históricos fundadores del Cártel de Sinaloa, como Joaquín "El Chapo" Guzmán e Ismael "El Mayo" Zambada.
Como inmediata reacción al operativo federal, las primeras horas del día se convirtieron en un infierno en el estado de Jalisco. Grupos armados vinculados al crimen organizado ejecutaron una serie de tácticas de guerrilla urbana:
Narcobloqueos y fuego: Utilizaron automóviles y camiones incendiados para bloquear carreteras y obstaculizar el paso de las fuerzas de seguridad en zonas estratégicas.
Ante la gravedad del escenario, la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, urgió a la población a acatar el código rojo y fue tajante con su pedido: "Manténganse en sus casas".
La escalada de violencia no se limitó al territorio de Jalisco. El caos narco se expandió rápidamente y también se reportaron graves incidentes en los estados de Michoacán, Nayarit, Colima, Zacatecas, Tamaulipas y Guanajuato.