La Municipalidad de Necochea difundió esta semana un comunicado en el que vuelve a exhibir una tendencia cada vez más marcada: presentar tareas básicas como si fueran logros de gestión. Bajo el título de “amplio operativo de mantenimiento”, el Ejecutivo enumeró acciones que forman parte del funcionamiento elemental de cualquier municipio. La información fue distribuida a través del aparato de medios pago que sostiene la gestión y publicada en la web oficial, reforzando un relato que intenta inflar intervenciones de baja escala.
Según la gacetilla, cuadrillas municipales realizaron limpieza en el Parque Miguel Lillo, corte de pasto en Los Tilos III y en la plazoleta del Barrio 9 de Julio, riego de plantas en la Plaza Dardo Rocha y el paso del camión regador por algunas calles de Quequén, sin especificar cuáles. Son trabajos necesarios, pero rutinarios, que difícilmente justifiquen la categoría de “operativo” con la que fueron presentados.

El contraste entre la grandilocuencia del anuncio y la modestia real de las tareas vuelve a poner en foco la estrategia comunicacional del Ejecutivo, que en los últimos meses ha recurrido con frecuencia a este tipo de publicaciones para sostener una imagen de actividad constante. Sin embargo, la falta de información precisa, la ausencia de documentación visual en algunos casos y la insistencia en destacar acciones mínimas alimentan la percepción de una gestión más preocupada por comunicar que por resolver problemas de fondo.
Mientras tanto, áreas clave del municipio atraviesan tensiones internas y dificultades operativas que no aparecen en los comunicados oficiales. La brecha entre la narrativa institucional y la experiencia cotidiana de los vecinos se ensancha cada vez que se presenta el riego de plantas o el corte de pasto como si fueran hitos de administración pública.
En un contexto donde la credibilidad de la comunicación oficial está en discusión, la insistencia en sobredimensionar tareas básicas no contribuye a recuperar confianza. Por el contrario, expone una gestión que parece aferrarse a anuncios menores para sostener un relato de normalidad que no siempre coincide con la realidad del distrito.