Formado hace unos 4.500 millones de años, nuestro Sol se encuentra en la mitad exacta de su ciclo estelar. Aunque hoy goza de estabilidad, su inevitable envejecimiento dictará el final violento de la Tierra en tres grandes etapas:
El fin del agua y la vida (en 1.000 millones de años): A medida que el Sol envejece, se vuelve un 10% más luminoso. En "apenas" mil millones de años, su radiación será tan intensa que evaporará todos los océanos terrestres, aniquilando la vida en la superficie y dejando una roca estéril similar a Venus.
La fase de "Gigante Roja" (en 5.000 millones de años): El Sol agotará por completo su combustible principal (el hidrógeno). Al alterar su química interna, su atmósfera exterior se expandirá colosalmente.
El abrazo mortal: Durante esa monstruosa expansión, el Sol multiplicará su tamaño original y engullirá sin piedad las órbitas de Mercurio, Venus y, finalmente, la Tierra, que será evaporada en su interior. Tras esto, nuestra estrella morirá convirtiéndose en una pequeña "enana blanca" enfriándose en el espacio.