Lo que el Gobierno esperaba vender como un triunfo histórico de gobernabilidad, el mercado lo leyó como una señal de debilidad. Este jueves, apenas horas después de que el Senado diera media sanción a la Reforma Laboral con 42 votos a favor, los activos argentinos sufrieron un brusco cambio de tendencia, tiñendo las pantallas de rojo.
La paradoja es evidente: la ley salió, pero el precio político pagado fue demasiado alto para el paladar de los inversores. El Merval retrocede con fuerza y los bonos en dólares, que venían de un rally alcista, caen hasta un 4%, interrumpiendo la racha que había llevado al Riesgo País a perforar los 500 puntos.
El castigo financiero no es contra la reforma en sí, sino contra lo que "quedó" de ella tras el paso por la licuadora legislativa. Los operadores coinciden en que el mercado descontaba una ley más agresiva, y el resultado final dejó gusto a poco.
Dos puntos del articulado aprobado encendieron las alarmas en las mesas de dinero:
El blindaje a la Caja Sindical: Para conseguir los votos, el oficialismo debió ceder y mantener el "aporte solidario" obligatorio a los gremios (con tope del 2%) y no tocar el 6% de las contribuciones patronales destinadas a las obras sociales. "Esperábamos un golpe a la caja sindical que bajara el costo laboral real; esto es gatopardismo", se quejaba esta mañana un analista de una Alyc líder.