La media sanción de la reforma laboral en el Senado abrió un nuevo escenario económico y político. Mientras bancos, sindicatos y gobiernos provinciales aparecen como actores favorecidos por distintos artículos del proyecto, otros sectores —principalmente trabajadores, pymes y estudios jurídicos especializados en derecho laboral— advierten retrocesos y riesgos en el nuevo esquema.
Entre los principales ganadores se ubica el sistema financiero. La habilitación de fondos de cese laboral administrados por convenios colectivos abre la puerta a que bancos y aseguradoras gestionen esos recursos, ampliando depósitos, productos financieros y bancarización. La reducción de la litigiosidad también aporta previsibilidad para el crédito productivo.
La CGT, pese a sus críticas públicas, retiene un rol central: los fondos de cese solo podrán implementarse mediante convenios sectoriales, lo que preserva su poder de negociación y administración. Además, la reforma mantiene la vigencia de los convenios colectivos como herramienta regulatoria, evitando una desregulación total.
Las provincias, por su parte, celebran la baja de litigiosidad y la regularización del empleo no registrado. Gobernadores ven en estos cambios una oportunidad para mejorar el clima de inversión, reducir costos judiciales y ampliar la base de empleo formal que impacta en la recaudación.
Sin embargo, la reforma también deja perdedores. El sector más afectado, según especialistas, es el de los trabajadores con menor estabilidad: la flexibilización de indemnizaciones, la ampliación de períodos de prueba y la reducción de multas por empleo no registrado pueden debilitar la protección frente al despido. Organizaciones laborales advierten que el nuevo esquema traslada más riesgos al trabajador y reduce herramientas de reclamo.
Las pymes también expresan preocupación. Aunque celebran la baja de litigiosidad, temen que la implementación de fondos de cese sectoriales implique costos adicionales o negociaciones desiguales frente a sindicatos fuertes.
Por último, estudios jurídicos especializados en derecho laboral anticipan una caída en la cantidad de litigios, lo que impactará directamente en su actividad.
La discusión ahora pasa a Diputados, donde se espera un debate intenso. La reforma no solo modifica normas: redefine intereses y reordena el mapa de ganadores y perdedores en el mundo del trabajo argentino.