El gobierno de Estados Unidos enfrenta una nueva tormenta política de alto perfil. Howard Lutnick, el actual secretario de Comercio de la administración de Donald Trump, quedó en el ojo del huracán tras admitir públicamente que visitó la isla privada de Jeffrey Epstein, el financista fallecido acusado de tráfico sexual de menores.
La confesión de Lutnick reavivó las sospechas sobre su vínculo con el empresario y desató una ola de pedidos de renuncia que ya atraviesa la grieta política: tanto demócratas como republicanos consideran que su posición es insostenible.
El escándalo escaló luego de que nuevos documentos del Departamento de Justicia expusieran inconsistencias en el relato del funcionario. En audiencias anteriores, Lutnick había jurado que cortó todo contacto con Epstein hace más de dos décadas. Sin embargo, los archivos revelaron que realizó una visita a la isla en diciembre de 2012.
Acorralado por la evidencia, Lutnick tuvo que reconocer el viaje ante el Senado, aunque intentó minimizarlo. "Estábamos de vacaciones en familia", se justificó, asegurando que se trató de un almuerzo y un encuentro breve. "Durante un período de 14 años no tuve ninguna relación con él. Apenas tuve algo que ver con esa persona", insistió, tratando de despegarse de las acusaciones de encubrimiento.
Las explicaciones no bastaron para calmar al Congreso. La acusación principal ya no es solo la visita, sino haber mentido bajo juramento sobre la cronología de la relación.
Desde el Partido Demócrata: El senador Adam Schiff fue lapidario: "Lutnick no debe ser secretario de Comercio, y debería renunciar inmediatamente". Su colega Robert García agregó: "Dijo que no tuvo interacciones después de 2005, sin embargo, ahora sabemos que hacían cosas juntos. Ha estado mintiendo".
Fuego amigo Republicano: La crisis es tal que incluso voces del propio partido de gobierno se alzaron en contra. El representante republicano Thomas Massie se sumó al pedido de dimisión.
Pese al creciente malestar en el Capitolio, el presidente Donald Trump decidió abroquelarse en defensa de su funcionario, quien fue un histórico donante de su campaña y aliado político.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue tajante al descartar cambios en el gabinete: "El secretario Lutnick sigue siendo un miembro muy importante del equipo y el presidente lo respalda plenamente".