El inicio de la pretemporada oficial de Fórmula 1 en el circuito de Sakhir, Bahrein, no fue el soñado para Franco Colapinto. En su primer contacto real con el nuevo Alpine A526, el piloto argentino sufrió una jornada marcada por las complicaciones mecánicas que limitaron su rodaje y lo dejaron en la última posición de la tabla de tiempos.
La mañana había comenzado con expectativas, pero pronto se tornó en preocupación. Mientras intentaba sumar kilómetros para adaptarse a la nueva máquina, el auto de Colapinto se quedó detenido en la curva 8, provocando la aparición de la bandera roja y deteniendo la sesión.
La imagen del Alpine detenido fue el primer golpe. El monoplaza no arrancaba y se movía a velocidad reducida, lo que obligó a su remolque hasta el garaje. Allí comenzó la espera: casi una hora de inactividad mientras los mecánicos intentaban solucionar la falla.
El saldo fue pobre en términos de datos: solo 28 vueltas completadas, una cifra muy baja comparada con sus rivales, en un momento donde cada giro es crucial para ganar confianza y entender el comportamiento de los neumáticos y la aerodinámica antes del inicio del campeonato. Aunque logró volver a pista sobre el final, la diferencia con lo sucedido en el shakedown de Barcelona es que, esta vez, el tiempo perdido fue considerablemente mayor.
Mientras Colapinto luchaba con la fiabilidad de su auto, en la punta no hubo sorpresas. El campeón Max Verstappen (Red Bull) dominó la sesión con un tiempo de 1:13.433 tras 65 giros, demostrando que sigue siendo el rival a vencer. Lo siguieron Oscar Piastri (McLaren) y George Russell (Mercedes). Colapinto finalizó 11° entre los 11 corredores que salieron a pista en el turno matutino.
Pese al mal trago deportivo, la jornada dejó una postal para la historia del automovilismo regional. En la previa, Colapinto se mostró distendido junto al mexicano Sergio "Checo" Pérez y al brasileño Gabriel Bortoleto, confirmando la buena onda de la "legión latinoamericana" en el paddock.
El argentino incluso subió una foto a sus redes sociales abrazado a Pérez con un mensaje que denota su entusiasmo, más allá de los problemas técnicos: “¡Chequito, volvimos, dale!”.
