La decisión de Luis Caputo y Javier Milei de postergar la aplicación de la nueva encuesta para medir la inflación -que desembocó en la renuncia de Marco Lavagna del INDEC- no solo abrió un debate sobre el impacto de la intervención política en la credibilidad de las estadísticas oficiales sino que también generó inquietudes por el mecanismo utilizado para calcular los precios en la Argentina.
El método que todavía se usa para estimar la inflación - y seguirá vigente sin fecha de modificiación a la vista - elabora un índice de precios en base a una canasta de bienes y servicios que toma como referencia la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares 2004/05, con patrones de consumo de las familias de hace más de 20 años, como los servicios postales, la telefonía fija o el fax.
El objetivo que quedó trunco era publicar el índice de inflación de enero -que se difundirá este martes 10 de febrero- con la muestra de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, que contiene ponderadores más actualizados, que le daban mayor preponderancia al peso de los gastos en servicios como vivienda, transporte y comunicaciones.
Pero el Gobierno definió aplazar su implementación e incluso el ministro de Economía adelantó que quiere realizar una nueva encuesta de referencia desde cero, un proceso que podría demorar años.
Con la decisión de mantener la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares 2004/05, la Argentina queda rezagada frente las otras fórmulas de base estadística que se usan para medir los precios en la región. Un informe realizado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia muestra que en Brasil y Paraguay se toman como referencia estructuras de ponderadores realizadas en 2017; en Colombia y México, de 2018; en Uruguay, de 2022 y en Chile, de 2023.
Es decir, que la Argentina tiene la encuesta más desactualizada para calcular la inflación y que, aún si se hubiera actualizado sobre la base de 2017, seguiría manteniendo un esquema demorado.
“El año base argentino (2004) quedó lejos de sus pares: 2019 en promedio, con Chile y Uruguay como los únicos con actualizaciones pos-pandemia (2023 y 2022, respectivamente) y el resto en 2017-2018, tal como lo habría hecho nuestro país si no se hubiera dado marcha atrás con el ajuste", describe el documento. Y explica que este escenario añade mayor complejidad a la hora de comparar la inflación local con la del resto de los países “en un contexto en el cual, en nuestro país, en tres meses los precios suben más que en un año en Brasil, Chile o Uruguay”.