Por: DataeNe
En la tierra del trigo, conviene más traer baguettes congeladas desde 11.000 km de distancia que encender un horno en el Conurbano. La foto que indigna y la destrucción del empleo local.

Si querías una prueba de que la estructura de costos de Argentina voló por los aires, andá al supermercado. No busques caviar ni champagne: buscá pan.
La foto que se volvió viral es un cachetazo de realidad: canastos repletos de baguettes con el cartelito "ORIGEN FRANCIA". En el país que históricamente le dio de comer al mundo, hoy sale más barato importar masa congelada desde Europa que producirla en la panadería de tu barrio, así están destruyendo empleo local, pymes argentinas y trabajo genuino.
¿Cómo llegamos a esto? Simple: Argentina está carísima en dólares para producir y regalada para importar.
Mientras al fabricante francés le dan estabilidad y subsidios, al panadero argentino (durante la gestión de Javier Milei) lo mataron con tarifazos de luz y gas dolarizados, impuestos asfixiantes y una harina que se paga a precio internacional. El resultado es esta distorsión ridícula: el "Costo Argentino" es tan alto que un barco cruzando el Atlántico tiene más competitividad que una PyME de Necochea.
No te comas el verso de la "variedad". Esto no es libre competencia, es un suicidio industrial.
Un informe de la consultora Equilibra le puso números a este desastre: la economía tiene "dos velocidades". Mientras las finanzas y el agro festejan, la industria se desangra. De los 26 sectores que compiten contra productos importados, 20 se achicaron.
Exportamos el trigo (materia prima, poco empleo).
Importamos el pan (valor agregado, empleo ajeno).
En el medio, 14.000 panaderías argentinas bajaron la persiana porque los números no les cierran.