Durante enero, los trabajadores recibieron sus sueldos con demoras y sin las bonificaciones que forman parte habitual de sus ingresos. El Sindicato de Trabajadores Municipales denunció que el Ejecutivo no incluyó ítems remunerativos establecidos por convenio, lo que afectó directamente el bolsillo de cientos de familias. Desde el municipio se atribuyó el problema a cuestiones administrativas, como el cierre contable del ejercicio anterior y la falta de renovación de decretos, pero los argumentos no lograron calmar la bronca.
La preocupación crece porque no se trata de un conflicto aislado, sino de una señal de alerta sobre el estado financiero del municipio. La falta de previsión, la desorganización interna y la ausencia de respuestas claras alimentan la sospecha de que el gobierno local no cuenta con los fondos suficientes para afrontar el pago completo de los salarios.
Mientras el sindicato exige explicaciones y una solución urgente, la gestión Rojas queda nuevamente en el centro de la polémica. En un contexto de caída de la coparticipación y ajuste nacional, la pregunta que se instala es si el municipio tiene realmente los recursos para sostener su funcionamiento sin trasladar el ajuste a los trabajadores. Por ahora, lo que se ve es una administración que promete orden pero entrega incertidumbre.