domingo 01 de febrero de 2026 - Edición Nº2615

Regionales | 1 feb 2026

Sociedad | Policiales

Pinamar: menor confesó que fue él quien agredió a su amigo y no una patota

Un adolescente se encuentra internado grave. En un primer momento se habló del ataque por parte de una patota, pero la causa dio un giro sorpresivo.


La investigación por el ataque a un adolescente en Pinamar la mañana del sábado dio un giro inesperado. Lo que inicialmente se denunció como una agresión por parte de una “patota” terminó con la confesión de un amigo de la víctima, quien admitió haberle pegado tras una discusión y quedó detenido.

Sebastián, el padre de Thiago, el joven de 16 años agredido, expresó su dolor y decepción. “Me mintieron. Me quiero morir, no tengo palabras. Estoy decepcionado”, lamentó el hombre, quien además reveló que conoce al agresor desde el nacimiento. “Los llevaba a la cancha, los traía. Son amigos del barrio, vecinos”, relató.

La primera versión indicaba que la víctima había sido atacada por al menos seis jóvenes en el estacionamiento del muelle. Sin embargo, las cámaras de seguridad y la declaración de uno de los acompañantes derrumbaron esa coartada. El amigo confesó ante la fiscal Mónica Ferre que “estaban jugando de manos, se calentó el otro y le pegó mal”, provocándole la lesión con un codazo.

El adolescente herido sufrió un hematoma cerebral no quirúrgico y, debido a la gravedad del cuadro, fue trasladado desde el Hospital Municipal de Pinamar al Hospital Bicentenario de Esteban Echeverría.

El supuesto ataque de una patota

De acuerdo con la reconstrucción del diario Clarín, era el último día de las vacaciones que Thiago pasaba con sus padres. Mientras Sebastián y Lucía estaban en el muelle, el menor aguardaba en el estacionamiento junto a dos amigos. Allí, entre las 5.30 y las 6 de ese sábado, se produjo el ataque.

Según la primera versión que los amigos de Thiago les contaron a los padres, un grupo de jóvenes apareció desde la zona del muelle y se les fue encima sin mediar discusión. Primero los insultaron y después los golpearon, especialmente a Thiago. Siempre según ese relato, uno de los agresores -que vestían camisas blancas y volvían de "un boliche"- le dijo: “¿Qué mirás, negro de mierda?”, antes de atacarlo a patadas en la cabeza. El padre no vio el episodio: estaba a pocos metros, desarmando el equipo de pesca.

Thiago, aún consciente, le contó a su padre que lo rodearon y lo golpearon mientras lo insultaban. Sus amigos sostuvieron la misma historia. Pero con el correr de las horas el relato se desmoronó. Todo fue una puesta en escena de los adolescentes, que se sostuvo hasta que revisaron las cámaras del centro de monitoreo. Allí el amigo se quebró y confesó. "Estoy destrozado. No lo puedo creer", dijo conmocionado Sebastián, que intentó encontrar una explicación: "Mi hijo no iba a mandar al frente a sus amigos".

Fuente: Agencia DIB

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