La hipótesis del desembarco de submarinos nazis en las costas de Necochea al finalizar la Segunda Guerra Mundial ha sumado un capítulo que añade aún más intriga al caso. Según nuevos detalles brindados por el investigador Carlos Palotta en diálogo con K2 Radio, no solo hubo presencia de marinos alemanes en la zona, sino también movimientos coordinados con naves de Estados Unidos.
El testimonio central proviene de Helmuth Petersen, quien a sus 90 años decidió romper el silencio sobre lo que vio cuando era un niño en la Estancia Moromar, un punto estratégico de la costa bonaerense en 1945.
Petersen no solo brindó su relato oral, sino que aportó una prueba documental que el grupo Eslabón Perdido considera "elocuente": una fotografía de un avión estadounidense aterrizado en territorio argentino en el mismo período de los desembarcos alemanes.
"Este señor vio a los marineros del submarino y da detalles que coinciden con investigaciones previas. Pero además, nos entregó una foto del avión con un escrito que consigna la fecha, el lugar y las circunstancias", explicó Palotta.
La investigación plantea un interrogante geopolítico profundo. Si bien Alemania y Estados Unidos eran rivales declarados en la contienda mundial, el aterrizaje de una aeronave estadounidense en el mismo sitio y época en que marinos alemanes buscaban refugio en Argentina sugiere acuerdos de posguerra o misiones de inteligencia aún no esclarecidas.
Para Palotta y el equipo de Eslabón Perdido, la coincidencia de fechas y lugares entre los distintos testigos recabados a lo largo de los años refuerza la teoría de que la costa de Necochea fue un punto de entrada clave para jerarcas o personal militar del Tercer Reich.
| Detalle del Testimonio | Observación |
| Testigo | Helmuth Petersen (90 años). |
| Ubicación | Estancia Moromar, costa de Necochea. |
| Presencia Alemana | Marineros de un submarino nazi en tránsito. |
| Presencia EE.UU. | Aterrizaje de un avión militar estadounidense. |
| Evidencia | Fotografía original y registro escrito de la época. |
Pese a la acumulación de evidencias, testimonios y rastreos submarinos realizados en la zona, la investigación todavía tropieza con una barrera: la falta de reconocimiento oficial del Estado argentino.
"Es fundamental avanzar en la validación histórica. En toda esta historia de la posguerra hay muchas cuestiones que hay que investigar para determinar qué ocurrió realmente con el fin de la guerra y el inicio de la posguerra en nuestro territorio", sentenció Palotta.
El grupo Eslabón Perdido continúa trabajando en la desclasificación de archivos y en el cruce de datos, convencidos de que el lecho marino y los campos de Necochea guardan uno de los secretos más grandes de la historia del siglo XX.