Los primeros datos sobre inflación del 2026 no traen buenas noticias, lejos de la desaceleración prometida por el gobierno en la primer semana de enero se registró una alarmante suba en alimentos que llega al 4%, confirmando que continúa la aceleración que marcó diciembre.
Equilibra midió una inflación mensual del 2,6% en diciembre. El aumento estuvo impulsado por los precios regulados, que subieron 3,6%, y por la inflación núcleo, que avanzó 2,7%. En paralelo, otras consultoras privadas ubicaron el registro en una zona similar, consolidando un consenso de mercado más alto que el esperado semanas atrás.
Ese cambio también se reflejó en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. Para diciembre, las proyecciones fueron corregidas al alza en 0,2 puntos porcentuales, pasando de 2,1% a 2,3%. Ese reacomodamiento anticipa una inflación más persistente.
El punto más sensible volvió a estar en los alimentos. En diciembre, alimentos y bebidas no estacionales subieron 3,3%, con un fuerte protagonismo de las carnes, que treparon 5,9%. Es el rubro que impacta de manera directa en el consumo cotidiano y el que más rápido expone cualquier rebrote inflacionario.
El arranque de enero reforzó esa señal. En las primeras semanas del año, varios productos básicos registraron aumentos superiores al 4%. Panificados, carne, lácteos y verduras encabezaron las subas. No es solo estacionalidad. Es una inercia que no cede.
Los analistas observan un pass-through parcial pero persistente, que se combina con una inflación núcleo todavía elevada. "No es un shock discreto, es un goteo", describieron a LPO desde una consultora. "La política fiscal contractiva logra moderar la demanda, pero no alcanza para neutralizar los efectos de la corrección cambiaria sobre la dinámica de precios", concluyeron.