En un nuevo capítulo de la reconfiguración geopolítica regional, el presidente Donald Trump anunció que el total de los ingresos generados por la venta de petróleo venezolano a Estados Unidos deberá ser reinvertido en la compra de bienes fabricados exclusivamente en suelo estadounidense.
Trump detalló a través de sus redes sociales las áreas específicas donde se inyectarán los petrodólares controlados por su administración:
Sector Agrícola: La prioridad será la adquisición de alimentos y productos del campo americano, una medida diseñada para beneficiar directamente a los productores rurales de los Estados Unidos.
Salud y Medicina: Los fondos se destinarán a la compra de medicamentos, tecnología y dispositivos médicos producidos en EE.UU., con el objetivo declarado de paliar la crisis sanitaria venezolana.
Infraestructura Energética: Gran parte del capital se orientará a la compra de equipos para reconstruir la red eléctrica y las instalaciones petroleras de Venezuela, las cuales hoy presentan un avanzado estado de deterioro.
Este anuncio consolida el desplazamiento de otros socios comerciales de Venezuela (como China y Rusia) para instaurar una dependencia directa con la industria norteamericana:
| Sector de Importación | Destino del Gasto | Impacto Esperado |
| Alimentos | Granjas de EE.UU. | Seguridad alimentaria en Venezuela. |
| Energía | Tecnología industrial | Recuperación del sistema eléctrico nacional. |
| Salud | Laboratorios americanos | Abastecimiento de insumos críticos. |
El presidente estadounidense calificó este entendimiento como un beneficio mutuo (Win-Win). Para los Estados Unidos, representa una inyección masiva de pedidos para sus fábricas; para Venezuela, significa el acceso a bienes de alta calidad bajo la supervisión de la Casa Blanca.